lunes, 13 de abril de 2015

Creatividad y Cárcel

¡Hola, hola!

Después de 7 meses de voluntariado ya tengo una rutina organizada: agricultura ecológica, refuerzo escolar, trabajo de oficina. Pero también he tenido nuevas actividades: las intervenciones en la cárcel de Sangonera empezaron y apoyé a Diego, formador de la asociación, en un curso titulado “Técnicas y dinámicas para la creatividad”.

Voy a empezar por el curso sobre creatividad. Empecé por coordinar el curso con la ayuda de Noemí (mi coordinadora de actividad) y luego, durante el tiempo del curso, mi papel era apoyar a Diego en la organización de materiales, hacer algunos ejemplos para presentar actividades y la mayor parte del tiempo sacar videos y fotos. De personalidad reservada, este rol detrás de la cámara estaba perfecto, podía observar lo que pasaba y escuchar lo que se decía. De esta manera aprendí muchas cosas. De manera breve el curso trataba de desarrollar la propia creatividad a través del proceso siguiente: tomar conciencia de los obstáculos personales a la creatividad, pensar en los propios bloqueos, permitirse lo que no nos permitimos, dejar fluir las ideas y pensamientos, y pasar a la fase concreta, al nivel practico. Este proceso se hizo a través de varios medios: la plástica, la música, el cuerpo, la interactuación con los demás… Observando lo que ocurría en el grupo y lo que se comentaba, aprendí muchas cosas de cada uno pero también sobre mi misma. Observé también a Diego como actuaba y aprendí muchísimo: su manera de manejar y de dirigir al grupo, de llevar atención a cada uno y al mismo tiempo al grupo entero, de preguntar y guiar a cada individuo, de incitar a pensar a nivel más personal sin esperar una respuesta particular… Me gustó mucho esta experiencia, me llevo cosas tanto personales como profesionales.

En lo que concierne a las actividades en la cárcel esperábamos desde noviembre los permisos para entrar. Queríamos hacer talleres sobre la violencia de genero pero como los permisos tardaron y nos quedan sólo dos meses de voluntariado, cambiamos de proyecto y planteamos otro: desarrollar la creatividad con el objetivo final de hacer un grafiti en una de las paredes de la cárcel. Antes de ir, estuve un poco estresada, nunca había ido a una cárcel, nunca me había relacionado con internos. Fui allí acompañada de dos de mis compañeros que ya habían trabajado en este ámbito. Perfecto. Empecemos por algunas dinámicas para conocernos, otras para ayudar a la creatividad con el objetivo que salieran ideas para el grafiti. Una vez adentro y en contacto con los internos me sentía cómoda, además, haber asistido a este curso sobre la creatividad me ayudó a encontrar una manera de actuar e ideas de dinámicas. Salí de allí con muchas preguntas en la cabeza: cómo ayudarlos a desconectar de la vida rutinaria de la cárcel, cómo adaptar las dinámicas a este tipo de grupo, cómo hacer para crear actividades que les gusten con los poquísimos medios y materiales con los que se puede trabajar dentro una cárcel… Actualmente esperamos encontrar un grafitero para llevar a cabo el proyecto, acabar lo que hemos empezado con ellos. Ahora que todos están motivados me gustaría compartir esta experiencia con ellos. Me parece que hacer un grafiti en el interior de la cárcel les da la ocasión de expresarse, les permite existir marcando su huella y que les da un cierto sentimiento de libertad. Tengo muchas ganas de compartir y acompañarlos hasta el fin de este proyecto.


Por cierto, estas dos experiencias fueron muy diferentes al nivel del objetivo, del grupo, de las condiciones…aunque tienen el punto común de tratar de creatividad. Fueron también muy diferentes para mí personalmente y la una como la otra muy rica.

Solène

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