lunes, 13 de abril de 2015

13/04/2015

Cartas “voluntarias” desde Murcia

Estimado diario, 

¿Qué tal estás? Yo bien, ya casi acabando, en poco más de un mes esta fantástica experiencia llega a su fin. Una etapa de vida termina y otra está justo por empezar. A veces es como si todo ya hubiera acabado y mi mayor preocupación es igual a la de millones de personas: encontrar un trabajo. Ya no tengo la edad para imaginar que las cosas lluevan solas desde el cielo, sino que hay que moverse y hacer algo, transformar lo aprendido durante este tiempo en trabajo reconocido y sobretodo remunerado. El voluntariado quedará siempre una parte, paralela a las actividades de trabajo, que se desempeñará por voluntad propia, sin otros fines particulares que no sean lo de la solidaridad y el altruismo.

Una de las cosas que más he aprendido durante este periodo, es la capacidad de poner límites. De diferenciar lo que se identifica como voluntariado y lo que es verdadero trabajo, aunque no remunerado. Desde ahora en adelante tendré que promocionar mi labor, y saber cruzar el límite entre lo que se hace con el corazón y el altruismo, y aquello que se hace como labor, resultados de muchos años de estudios y de experiencias laborales. Porqué el problema es común a mí como a muchas otras personas. Se trata del hecho que se tiene que valorizar tu trabajo por lo que realmente es, y a ti mismo en relación con las personas por las cuales trabaja. Porqué, si ese valor se desestima, aunque solo por una vez, se creará una costumbre. El efecto directo será la creación de una regla (no escrita), que pondrá en frente a un reto aún más difícil, un obstáculo aún más grande, que nos dejará vulnerables, permitiendo a los demás de sacar provecho (económicamente hablando) de nuestro labor, y no permitiéndonos a nosotros mismo de evolucionar a nivel profesional.

Durante la edad media existían las que en francés se llaman las corvée: entendida como la prestación laboral gratuita en el derecho feudal. Hoy en día todo lo que no es voluntariado puro, es decir todas las actividades que no reflejan aspectos de tipos solidarios, altruistas y vocacionales, etc. Todas aquellas que no entran en este rango de aspectos, como las prácticas no remuneradas o bajo pagadas se pueden definir corvée. Hoy tanto difundidas por la falta de trabajo en el mundo occidental europeo, debido a las necesidades de formarse y seguir la vida profesional a través de un proceso de aprendizaje permanente. Mi consejo personal es no vivir de ilusiones y palabras de un roseo futuro, desmentido con el pasar del tiempo y el cambio de los escenarios en los cuales vivimos. Siempre tenemos que ser buenos, pero no tontos.


Ugo Pompa

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