miércoles, 11 de febrero de 2015

Mi estancia en Hamburgo

No es fácil resumir en un post lo que estoy viviendo estos meses pero, no obstante, voy a intentarlo. No es mi primera experiencia fuera y creo que eso hace que lo viva de una manera más consciente, porque no hay día que no valore y sienta en primera persona que esto es una oportunidad única. Y aunque yo siempre he sido de las que les ha encantado viajar y conocer nuevos lugares y nueva gente, tengo que reconocer, que lo que me trajo aquí además de todo eso, fue la situación actual en España. Creo que somos muchos los que hemos estado perdidos durante un tiempo buscando algo que realmente nos gustara y que, además, pudiéramos permitírnoslo. Sin duda, ésto es lo que yo andaba buscando. Y me encuentro en una ciudad como Hamburgo, tan al norte de Alemania que casi roza Dinamarca y con ello, un frío del que los murcianos nos quejamos mucho y con toda la razón. Pero en fin, esto está siendo tan intenso que hace que todo lo que me pase aquí, por insignificante que parezca, me llene de energía. Así que la mayoría de los días voy al trabajo con la sonrisa puesta. Y aunque se empeñan en hablarme en un idioma como el alemán (que digo yo que alguien lo entenderá), me esfuerzo y cada día me invento una nueva forma de pronunciarlo y, a veces, hasta me sale algo parecido a los sonidos que ellos emiten. Lo que yo trataba de decir (que al final siempre me voy por las ramas) es que aprovechemos esto al máximo y que seamos conscientes, que viajemos todo lo que podamos permitirnos y nos sorprendamos con cada rincón nuevo que pisemos, que conozcamos a todo tipo de personas diferentes, cuánto más raras mejor, y que nos enamoremos de ellas. Yo creo que al final, en eso consiste este proyecto. Para mí, la verdadera experiencia está siendo el aprendizaje, descubrir partes de mí que no conocía y que resulta que me encantan. Supongo que no todo va a ser la cerveza alemana (aunque quiero recalcar que no tengo ninguna queja con la Estrella Levante). Escribo aquí sobre todo para animar a la gente que aún no se decide por dar un paso al frente y emprender un viaje como éste. Yo sólo llevo cuatro meses en esto y no me arrepiento un sólo día de haber venido. No siempre es fácil encontrar una manera de trabajar en la que nos enriquezcamos tanto a nivel personal como profesional, ayudando a personas que lo necesitan y haciéndonos casi sin darnos cuenta, mejores personas. Sin duda, por lo menos en mi caso, esto nos lo ofrece el SVE. 

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